El desierto está prácticamente deshabitado, apenas acoge al 2% de la población mundial. La mayor parte de los habitantes del desierto son nómadas, como los aborígenes australianos, los bosquimanos del Kalahari, los tuareg del Sahara, los beduinos de Arabia y los pastores mongoles. Pero también existe población sedentaria compuesta en su mayor parte de agricultores que se concentran en los oasis, o zonas donde existe agua.
En el siglo pasado comenzó la explotación de los desiertos, tras el descubrimiento de yacimientos minerales y de hidrocarburos. Desde hace aproximadamente tres décadas se intentan extender los oasis naturales y crear otros nuevos mediante modernos sistemas de irrigación: se han construido grandes presas y también se utiliza la aspersión. Por otra parte, actualmente, se están potenciando desde modernas áreas industriales a grandes e innovadoras granjas, pasando por centros turísticos.
Todo ello ha llevado a una rápida transformación de los paisajes y de los modos de vida tradicionales.
En el siglo pasado comenzó la explotación de los desiertos, tras el descubrimiento de yacimientos minerales y de hidrocarburos. Desde hace aproximadamente tres décadas se intentan extender los oasis naturales y crear otros nuevos mediante modernos sistemas de irrigación: se han construido grandes presas y también se utiliza la aspersión. Por otra parte, actualmente, se están potenciando desde modernas áreas industriales a grandes e innovadoras granjas, pasando por centros turísticos.
Todo ello ha llevado a una rápida transformación de los paisajes y de los modos de vida tradicionales.
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