El Día Mundial de la Lucha contra la Desertificación y la Sequía que se celebra cada 17 de junio, tiene como lema este 2009: "conservar el suelo y el agua es igual a asegurar nuestro futuro común".
El Día Mundial de Lucha contra la Desertización y la Sequía fue instituido por la ONU en 1994 para sensibilizar de la necesidad de luchar contra este fenómeno, que supone la pérdida del potencial productivo, económico y biológico de los ecosistemas.
Hay territorios especialmente afectados como los países de Kazajistan o Uzbekistán, donde los planes agrarios han convertido en desiertos miles de kilómetros cuadrados, o como el Sahel africano, el sur del desierto del Sahara, donde está avanzando la aridez en países como Malí, Mauritania, Chad o Senegal.
La sobreexplotación de los recursos hídricos, la tala indiscriminada de bosques, la agricultura intensiva y el sobrepastoreo, los incendios, y la ocupación del suelo para el negocio inmobiliario resultan en gran parte responsables de esta situación.
A los problemas causantes de este fenómeno y de la sequía se suman los efectos que el cambio climático está provocando a nivel global.
El aumento de las temperaturas y la disminución de las precipitaciones son sólo dos de los múltiples efectos producidos por el incremento de las emisiones de CO2 a la atmósfera.
Según los datos de Naciones Unidas, la degradación del suelo afecta a 1.200 millones de personas que viven fundamentalmente de la agricultura y la ganadería, y unos 200 millones sufren los efectos de la desertización hasta el extremo de verse obligados a abandonar sus tierras y emigrar a otras zonas.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario